Sueño en la infancia

17 Ago Sueño en la infancia

DR. JAVIER ALBARES –  El sueño en la infancia va evolucionando con el paso de los meses.

Recién nacido

El recién nacido duerme mucho, pero no de forma seguida. Siguen un ritmo ultradiano. Cada 3-4 horas se repite un ciclo de sueño-vigilia, alimentación e interacción. El inicio del sueño del recién nacido se denomina sueño activo, el bebé parece estar inquieto, respira irregularmente, se mueve y emite ruidos. No debemos interrumpirle, puesto que romperíamos su sueño normal y dificultaríamos su maduración. Tras 30-40 minutos de sueño activo, el bebé entra en sueño profundo, conocido como sueño tranquilo, en el que está completamente relajado y respira suave y profundamente.

Seis meses

Sobre los 6 meses, va desapareciendo la necesidad de ser alimentado con frecuencia. La toma nocturna va siendo menos necesaria, lo que favorece la maduración del sueño. A partir de esta edad, se produce un cambio de un ritmo ultradiano del sueño a un ritmo circadiano, que se repite cada 24 horas.

En esta etapa, es importante empezar a incorporar rutinas presueño, que ayudaran a esta maduración cerebral. Un buen hábito es meter al niño en la cama con sueño, pero despierto, para que aprenda a dormirse sólo y así evitar que los padres se conviertan en un elemento externo de su sueño.

Desde esta etapa es muy importante separar la alimentación del sueño, evitando que el bebé se duerma mientras come, evitando que asocie comer y dormir. A partir del año de edad, el periodo de sueño nocturno prolongado debería estar establecido, y el bebé no debería comer durante toda la noche.

Seis y doce meses

Los despertares nocturnos en los bebés entre 6 y 12 meses suelen ser frecuentes. En estos casos, debemos acudir a consolar al niño, aunque no se recomienda sacarle de la cuna, para evitar que se acostumbre a ello.

A partir de los 12 meses, seguiremos manteniendo las rutinas presueño y mantendremos la regularidad en los horarios. A esta edad empiezan las rabietas antes de irse a la cama, por ellos es importante trabajar el apego seguro y actuar siempre de la misma manera estableciendo límites.

Dos horas antes de ir a la cama, evitaremos actividades que activen al niño. A partir de los dos años, el bebé pasará de dormir dos siestas a sólo una. En el caso de aparecer problemas de sueño, le acompañaremos y le transmitiremos calma hasta que se quede tranquilo.

Seis años

A partir de los 6 años los niños ya deben dormir de forma natural alrededor de 10-11 horas, sin presentar resistencia a ir a la cama. Deben ser capaces también de dormirse sin ayuda en caso de existir despertares nocturnos.

Es importante mantener buenos hábitos durante toda la infancia y adolescencia, para asegurar el mejor sueño posible. El sueño en la infancia es imprescindible para una correcta salud física y mental.

Niños mal dormidos son niños más tristes, más irritables, con peor rendimiento escolar y mayor  propensión a distintas enfermedades.

Garantizar las horas necesarias  de sueño en la infancia debe ser una prioridad de todas las familias.

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