Serotonina

25 Feb Serotonina y dopamina. Efecto sobre el sueño y como aumentarlas por el Dr. Javier Albares

DR. JAVIER ALBARES –   La serotonina es un neurotransmisor que se sintetiza a partir del triptófano, un aminoácido esencial imprescindible para la producción de melatonina y serotonina, entre otras funciones.

Se la conoce como la “hormona de la felicidad”, puesto que una de sus funciones principales es la de regular el estado de ánimo.

La serotonina tiene un papel fundamental en el ciclo sueño-vigilia. Es una hormona cíclica y, a diferencia de la melatonina, llega a sus niveles máximos en presencia de luz solar. Mientras que en periodos de oscuridad, durante el sueño profundo, y sobretodo durante el sueño REM, es cuando suele encontrarse en sus niveles más bajos.

Los niveles bajos de serotonina están relacionados con múltiples trastornos emocionales, como los trastornos ansioso-depresivos.  Sin embargo, una disminución menor de los niveles de serotonina, suele causar trastornos de sueño, como el insomnio. Habitualmente de mantenimiento o en forma de despertar precoz, en lugar de alteraciones del estado de ánimo. Por este motivo, en situaciones de despertarnos demasiado temprano y no volver a conciliar el sueño, es importante explorar el estado de ánimo, ya que muchas veces puede tratarse del inicio de una alteración anímica.

La dopamina, junto con la noradrenalina, tiene un papel importante en la regulación del sueño. En concreto, se encarga de inhibir la producción de melatonina cuando empieza el día, por lo que se encarga de hacernos despertar.

Se la conoce como la “hormona del placer”, ya que regula la motivación y el deseo.

Cuando sufrimos falta de dopamina, notamos una dificultad para sentir placer, tristeza, falta de motivación. Además de un patrón de sueño alterado, falta de memoria y concentración, fatiga e impulsividad.

¿Qué podemos hacer para mantener los niveles de serotonina y dopamina adecuados?

Un estilo de vida saludable es fundamental para que ambas hormonas estén en sus niveles adecuados.

  • Realizar actividad física a diario.
  • Exposición a la luz solar, preferiblemente por la mañana.
  • Dormir entre 7 y 9 horas.
  • Practicar yoga, meditación o mindfulness, o cualquier práctica que nos ayude a situarnos en el presente, a parar y tener momentos de calma.
  • Reducir el estrés.
  • Dieta saludable, asegurando ingesta de alimentos ricos en triptófano.

Es importante mantener la química de nuestro cerebro equilibrada para poder dormir bien.

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