VOLUNTAD

20 Sep ¿Quieres que tu hijo se esfuerce? Déjale dormir, por Patri Psicóloga y Educar es todo

. Decía Einstein que: “hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: y esa es la voluntad”.

Sería genial que siempre nos apeteciera hacer todo, pero hay obligaciones que, en determinados momentos, nos cuesta hacer. Sabemos que a largo plazo es bueno para nosotros, que tiene un beneficio, pero el esfuerzo que requiere a corto plazo es superior. Y lo mismo les ocurre a nuestros hijos. Ponerse a hacer los deberes o a estudiar cuando llegan por la tarde y tienen ganas de sentarse a ver la tele. Esto les supone que hacer un esfuerzo grande que requiere que las madres y padres eduquemos su fuerza de voluntad.

“Educar la fuerza de voluntad y el esfuerzo de nuestros hijos es fundamental para que sepan comprometerse con objetivos importantes de la vida. Porque normalmente, las cosas importantes de la vida, requieren de grandes dosis de esfuerzo y dedicación”, nos dice la psicóloga Patricia Ramírez (conocida en redes como Patri Psicóloga).

¿Cómo entrenamos la fuerza de voluntad de nuestros hijos?

“La fuerza de voluntad se asocia con el esfuerzo necesario que necesitamos para alcanzar objetivos a corto plazo, que suponen un sacrificio, pero que nos benefician a largo plazo”, define Patricia. Pero esto se enfrenta a dos problemas principalmente:

  • La renuncia. “Cuesta mucho pensar en el largo plazo y dejar ese placer inmediato”, reconoce la experta, y nos pone el ejemplo de cuando te levantas media hora antes para correr. Es un esfuerzo muy grande renunciar a esa media hora de sueño para ir a correr, pero sabes que a largo plazo te va a dar un beneficio.
  • Está muy relacionado con el anterior. “Es cuando sentimos el deseo de algo y queremos satisfacerlo de manera inmediata”, dice Patricia, por ejemplo, cuando queremos chocolate y queremos satisfacer ese deseo en ese momento, no podemos esperar.

¿Qué podemos hacer para hacer frente a estos problemas y educar la fuerza de voluntad de nuestros hijos?

Patri Psicóloga nos aporta 8 pautas muy prácticas:

  1. Enséñales a esperar, parar, frenar. “Solo se trata de retrasar el deseo, no de reprimirlo”. Añade la psicóloga que, si ese deseo es tan intenso, también lo tendrás dentro de 15 minutos o media hora.
  2. Enséñales a priorizar. “Primero el deber, luego el placer”.
  3. Habitúales a esperar su turno. “No contestes de inmediato a todo ni estés disponible cada vez que llamen, enséñales a esperar su turno”. La psicóloga hace hincapié de nuevo en el concepto de esperar, enseñarles a esperar es vital. Vivimos en el mundo de la inmediatez y nuestros hijos están acostumbrados a tenerlo todo cuando quieren, en ese instante, por eso son tan impacientes. Pedro García Aguado, en uno de nuestros eventos en Madrid, ponía el ejemplo de los carretes de fotos. Antes de que existieran las cámaras digitales, cuando hacíamos fotos, teníamos que esperar a acabar el carrete (muchas veces podía ser de un verano para otro), y luego una semana o diez días hasta que en la tienda te dieran las fotos. Nosotros estábamos enseñados a esperar. Ahora los niños no. ¡Y tenemos que enseñarles!
  4. Enséñales a planificarse. “Cuanto menos dejemos a la improvisación, menos obstáculos tendrán”, afirma Patri Psicóloga.
  5. Enséñales a ser compasivos contra el error. “El error ya no tiene solución”. Nos dice Ramírez que no tiene sentido autoflagelarse cuando haces algo mal porque eso no nos convierte en más responsables. La responsabilidad es hacer lo que dices que vas a hacer, nada más. Si te has equivocado, no pasa nada.
  6. Atribuye a cada uno sus responsabilidades. “Todos tenemos que contribuir al bienestar general, aunque nos apetezca más tumbarnos en el sofá”.
  7. Olvídate de los premios. “No le damos una paga a nuestro hijo por recoger el lavavajillas, sino que nuestros hijos tienen que comprometerse con sus responsabilidades porque son suyas, no porque haya un premio detrás”.
  8. Déjales descansar. Si nuestros hijos no han descansado lo suficiente, es muy difícil que se esfuercen y tengan fuerza de voluntad.

La fuerza de voluntad se alimenta de descanso

Un sueño reparador ayuda a que nuestros neurotransmisores funcionen mejor. Y el autocontrol y la fuerza de voluntad están muy relacionados con esos neurotransmisores. “Un niño que no ha dormido bien, está cansado, está triste, está irascible… Es muy difícil que haga un sobreesfuerzo para autocontrolarse. Por eso es vital que nuestros hijos duerman las horas suficientes y que el sueño sea de calidad”, nos dice Patri Psicóloga.

La fuerza de voluntad implica ceder al placer inmediato, como puede ser dejar de jugar a la play para hacer deberes, por tanto, “cuanto más equilibrado tengamos nuestro estado de ánimo, mejor. Porque estados de ánimo como la frustración, la ira o la ansiedad dificultan el autocontrol. Porque cuando estamos mal lo que buscamos es estar bien. Y como estar bien tiene mucho que ver con el placer inmediato, nuestro hijo dejará los esquemas y se pondrá con el móvil”.

Además, durante la noche, en la última fase del sueño, reparamos el daño cognitivo. Y las funciones cognitivas como la concentración, la memoria, la atención, están involucradas en poder prestar atención en aquello en lo que nos queremos esforzar o queremos controlar.

La fuerza de voluntad no solo va a hacer que nuestros hijos hagan los deberes. También va a hacer que “elijan comer algo más saludable cuando les apetece un bollo, o ir a la extraescolar cuando les apetece más quedarse con la consola, no responder a un profesor con el que no están de acuerdo. La fuerza de voluntad no solo sirve para hacer, sino para dejar de hacer (dejar el móvil, dejar la televisión…)”, nos recuerda Patri.

 

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