Mindfulness

11 Mar Mejorar el sueño a través del Mindfulness y la autocompasión por el Dr. Javier Albares

DR. JAVIER ALBARES –  A menudo la calidad de nuestro sueño se ve afectada por el ritmo de vida que llevamos. Tendemos a la multitarea, sobrecargar nuestros días y no tener ni un momento para el aburrimiento. El estrés que acumulamos en nuestro día a día es un factor favorecedor de la aparición de insomnio.

En España se estima que un tercio de la población adulta sufre problemas de insomnio (dificultad para iniciar o mantener el sueño o despertar precoz sin conseguir volver a conciliar). Es importante conocer qué está provocando el insomnio y abordarlo de forma multidisciplinar. Incluyendo métodos no farmacológicos, como la higiene del sueño, terapia cognitivo conductual y la práctica del Mindfulness.

El Mindfulness es un método cuyo objetivo es aprender a desarrollar conciencia plena en el momento presente, conectando con nuestro interior. Su práctica nos ayudará a enfrentarnos con tranquilidad a las situaciones que se nos presentan durante el día (y durante la noche, en el caso de los pacientes con insomnio). Gestionar mejor nuestras emociones, reacciones y pensamientos, en lugar de vernos arrastrados por ellos.

Para que el Mindfulness sea beneficioso es necesario practicarlo a diario. Al principio entre 5 y 10 minutos, para después, con el tiempo, alargar a sesiones de 30-40 minutos. También podemos hacerlo de una forma más “informal”, poniendo atención plena en las actividades de nuestro día a día.

Hay distintos ejercicios que nos permiten situarnos en el presente y que pueden ayudarnos en la iniciación a la práctica del Mindfulness. Uno de ellos, y que es fácil para empezar es:

Respiración consciente:

Consiste en fijar la atención en nuestra respiracióninsomnio. Se trata en prestar atención a cómo respiramos, cómo entra y sale el aire por nuestra nariz, cómo se eleva el tórax cuando inspiramos y cómo se encoge el abdomen cuando espiramos. En definitiva, fijarnos en todo aquello que ocurre en nuestro cuerpo cuando respiramos.

En realidad podemos trabajar la consciencia plena durante todo el día, poniendo nuestra atención en aquello que hacemos en cada momento, en lugar de estar pensando en lo siguiente que haremos. Si estamos continuamente en el futuro, imaginando qué podría pasar, es muy probable que acabemos desarrollando síntomas de ansiedad. Si nos anclamos en el pasado, es muy fácil que empeore nuestro estado de ánimo. Estar en el presente es la forma de mantenernos tranquilos.

La práctica del Mindfulness requiere paciencia y entrenamiento. Los beneficios se obtienen con la práctica y, además, con la adecuación del estilo de vida. No hay secreto más allá que la práctica diaria y mantenida en el tiempo.

Con el Mindfulness trabajamos nuestra neuroplasticidad cerebral. Conseguimos activar las zonas que nos hacen sentir bien y desactivar las que nos provocan sufrimiento innecesario.

 

 

 

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