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18 Sep El Sueño de los Niños

En ocasiones, no damos la importancia suficiente a muchos aspectos de la vida de un niño. Según van creciendo se puede llegar a pensar que tienen casi las mismas necesidades de sueño o alimentación que un adulto sin caer en la cuenta de cómo esto puede afectar a su crecimiento tanto físico como intelectual.
Dependiendo de la edad, los niños deben dormir más o menos horas pero siempre superan las horas recomendadas de sueño para los adultos. Hasta los 12 años deben dormir entre 10 y 11 horas para asegurar que los beneficios del sueño se cumplan.

Los niños aprenden según lo vivido durante el día tanto en el colegio como en casa, de ese modo forman su capacidad intelectual, su capacidad de reacción, de comprensión… si no duermen lo suficiente, no están alerta, puede costarles concentrarse, pueden tener problemas de memoria e incluso tener problemas de irritabilidad. Todos estos aspectos mejoran si damos a los niños las horas de sueño que necesitan realmente.

La vuelta al cole puede ser un momento crítico para los padres a la hora de meter a los niños en la cama y convencerles de volver a la rutina. Es importante que los niños sepan que deben seguir una rutina, sin asociarlo a algo aburrido o triste, existen muchas formas de crear situaciones buenas alrededor del momento de despedida al ir a dormir.

Con el fin de relajar al niño, podemos poner música calmada, leer un cuento, contar qué nos ha gustado más del día. De ese modo se reduce el ritmo del niño y evitamos la sobreexcitación. Cuando los niños son más pequeños, puede ayudar poner música y realizar pequeños masajes después del baño con aceites de lavanda para lograr que se relajen.

La hora de acostarse se vuelve algo caótica durante el verano, por eso, si se adelantan los preparativos para ir a la cama cada día unos 15 minutos, cambiaremos esa rutina progresivamente sin que sea traumático o causa de enfado para el niño y conseguiremos el horario propuesto.

La rutina del sueño no se basa sólo en el momento de ir a la cama, sino también en el momento de despertar. Abriendo la persiana media hora antes de levantarle durante unas semanas antes del primer día de cole, le ayudará a no enfadarse o remolonear cuando tenga que madrugar. Es importante asociar el ir a dormir con un buen despertar, por eso, puede ser buena idea desayunar en familia para así empezar el día positivamente.

Con el fin de no crear necesidades o manías al niño, es importante ir cambiando las rutinas y las formas de relajación. De ese modo, si duerme en otra casa, no tendrá la necesidad de que le cuenten un cuento o escuchar música.

Cread vuestra propia rutina en casa y consigue que tu hijo duerma lo que necesita (y tú también).

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