El martes nos levantamos ya con la inquietud de estar en los últimos días.
Ya solo nos quedan 2 días y todo empieza a precipitarse hacia el final.
Ayer era nuestro último día con temática y con invitados, el día dedicado a solidaridad, así que empezamos abriendo una puja en nuestro Facebook para subastar la colcha que nos hizo peSeta y nuestro famoso cabecero, ya que ambos objetos han tenido muchos fans a lo largo de estos días.

Al poco nos vino a visitar Miriam, una chica de Cadiz que ha empezado ella sola un proyecto muy loable. Miriam, una persona con inquietudes sociales y que estudia arquitectura en Sevilla, tiene un familiar con autismo, al que le cuesta aprender de forma verbal, pero cuando ella y su familia empezaron a buscar libros que les ayudaran a explicarle y enseñarle cosas de una manera más visual, se encontraron con que había muy poco material al respecto. Así que decidió ella misma hacer un libro para enseñarle a su primo de 3 años como hacer pis por su cuenta y poder prescindir del pañal, algo que consiguieron en tan solo una semana gracias a un libro que transcribe las palabras a signos gráficos, tanto abstractos como concretos, permitiendo a su primo aprender de una manera más adecuada a su estructura mental. De esta manera inició Aprendices Visuales, un proyecto con el que quiere editar libros, tanto de aprendizaje y entretenimiento para niños con autismo, síndrome de Asperge o Down, a los cuales les cuesta aprender de una manera más verbal, auditiva y temporal, pero que tienen una gran capacidad para para recordar formas visuales y asociarlas con palabras o conceptos, comprendiendo mejor la información presentada de forma visual y secuenciada.

Para elaborar este material ha contado con la ayuda de ARASAAC, un portal que precisamente ofrece estos recursos gráficos. Miriam además colabora con otras personas y asociaciones similares, ya que entiende que es mucho mejor trabajar de forma colaborativa para conseguir un bien común. Entre todos están tratando de buscar la financiación o el patrocinio para poder desarrollar este proyecto ya que está convencida que tiene que ser sin ánimo de lucro; con unos ojos brillantes nos contaba como su sueño era el día que fuera a las asociaciones a repartirles los libros gratuitamente. Por ahora solo tiene uno, el que hizo para su familiar, pero lo ha hecho bajo licencia Creative Commons y lo tiene en su web para descargarlo de forma libre. “Lo importante es hacer algo bueno en general” nos dice cuando le preguntamos que le ha llevado a montar todo esto; la felicidad es más real, más profunda, más duradera nos cuenta; encontrar algo que te llena te hace feliz, y sobre todo resulta gratificante si con ello ayudamos a la gente.
Lo bueno del ejemplo del Miriam es que nos enseña que para ser solidario no hace falta irse a otro país, con hacer algo bueno en nuestro entorno más cercano, la familia, la comunidad, el vecindario, estaremos haciendo algo bueno por los demás, y es posible que eso mismo pueda ser extrapolable a otras personas en cualquier parte del mundo, porque al final todos somos igual y tenemos los mismos problemas.

Para nuestra penúltima comida decidimos hacer sushi, ya que es una de las cosas que más nos ha divertido estando aquí, y justo cuando lo terminamos recibimos a Makiko, una japonesa que lleva dos años afincada en Madrid atraída por la comida y una filosofía de vida más slow que la japonesa. El pasado 11 de marzo, cuando Japón se vio afectado por el terremoto y el tsunami resultante, Makiko se quedó en shock y ante la impotencia de estar lejos de su hogar y sus seres queridos, pensó en hacer algo para demostrar su afecto y apoyo, no tanto en el nivel material sino más en el espiritual. Así se lo ocurrió recurrir a una antigua tradición japonesa, según la cual para conseguir realizar un deseo uno tenía que construir 1000 grullas de origami; pero como ella sola no podía pidió ayuda a través de internet para que la gente hiciera su propia grulla, le hiciera una foto y se la mandara a Makiko a través del correo electrónico para que ella lo publicara en un blog creado ex profeso para ello. La respuesta de la gente ha sido tan increíble que ya va por cerca de las 7000 fotos recibidas, enviadas desde toda España, mucha gente de América Latina, incluso India y Corea.

Además y de forma paralela el pasado 26 de marzo montó una expo en el centro de Madrid para exponer 1000 de estas fotos e intercambiarlas por otras tantas grullas físicas que la gente traía o hacía allí mismo.
Makiko cree que Japón necesita desesperadamente un cambio de forma de vida, pues nos contaba que ahora es todo lo contrario al estilo slow; de hecho el tsunami a obligado a los japoneses a tomarse las cosas con más calma, a ahorrar energía, incluso a estar más presentes.
Nosotros hicimos lo propio y también confeccionamos nuestras grullas, ya que además estábamos entrenados gracias a la mini clase que nos dio Daniela el día dedicado a hobbies.

Justo cuando habíamos terminado llegó Cata, a contarnos el proyecto de Tierra de Amaní, la ONG a la que vamos a dedicar lo recaudado en la subasta del cabecero y la colcha. Tierra de Amaní empezó en 2006 con la creación en Tanzania de un centro de acogida para niños huérfanos o cuyos padres no pueden hacerse cargo de ellos; allí se les da una vivienda digna con agua, luz, un huerto y un gallinero donde cultivan su propio sustento, y por supuesto educación, ya que consideran que esto es lo más importante para facilitarles un futuro real; demás les proporcionan atención médica y psicológica. Actualmente dan residencia permanente a 42 niños, pero también crearon un comedor diario donde dan de comer dos veces al día a todos aquellos niños que se acercan por allí, aunque este proyecto en concreto ha pasado a manos de una ONG sueca que ahora se hace cargo de él. Otro de los proyectos que tienen ahora es la cesión de micro créditos para familiares con miembros seropositivos, que al pertenecer a sociedades muy tribales no tienen ningún tipo de apoyo o ayuda comunitaria. Darles la oportunidad de emprender y de valerse por si mismos les supone una gran motivación, sobre todo a personas que por la enfermedad y el rechazo social se encuentran en una situación límite.
Cata, que es publicitaria pero colabora con esta ONG de forma desinteresada desde hace varios años, nos insistía que allí con muy poco se consigue mucho y que lo más importante para ellos es la escolarización del mayor número de niños posibles, ya que en Tanzania solo el 50% de los niños van a la escuela primaria y un escaso 20% puede asistir a la secundaria que es obligatoriamente en régimen de internado, lo que supone un gran gasto. Precisamente el dinero recaudado en nuestra subasta irá destinado a pagar las matrículas para puedan mandar a los niños del Kili Center en edad de acceder a la escuela secundaria, lo que viene a ser unos 1000€ anuales por niño, cubriendo enseñanza, ropa, alojamiento, manutención, material escolar, etc. Actualmente ya tienen 21 niños internados y el resto de los chavales que van llegando a esa edad también quieren seguir con la educación, ya que tienen muy claro que es lo mejor para su futuro.

Estos 3 ejemplos demuestran como cada uno de nosotros puede hacer algo por ser solidarios con los demás, bien sea en nuestro entorno más cercano, con acciones más simbólicas que materiales pero que suponen un gran apoyo a la gente necesitada, o colaborando de forma activa con proyectos ya creados. Tres ejemplos de solidaridad que nos enseñaron que además servir de ayuda para otras personas, el hecho de hacerlas, de ser útiles y de hacer cosas de forma desinteresada, nos hace ser más felices, nos ayuda a conectar más con nosotros mismos, con nuestra bondad interna, nuestra compasión y nuestra capacidad para amar de forma incondicional.
Ayudando a los demás nos ayudamos a nosotros mismos.
Finalmente como habíamos anunciado, terminamos la subasta a las 21h con alguna pequeña confusión que fue rápidamente resuelta, quedando el cabecero en 305€ y la colcha en 350€, importe que irá de forma íntegra a pagar parte de la matrícula escolar de un niño en Tanzania, que esperamos sea uno de los motores del cambio a un mundo más sostenible y solidario.












